ARTÍCULO

¿Cómo llamar su atención?

“La facultad de retrotraer voluntariamente una atención fugitiva, es la verdadera raíz del juicio, del carácter y de la voluntad. Una educación que mejorase esta facultad sería “la” educación par excellence”. William James, 1880

Como educador eres consciente de la importancia de que los niños y adolescentes atiendan y se muestren interesados en lo que con tanto empeño te esfuerzas en señalar de forma repetida. ¿Cuánto tiempo infructuoso dedicas a “llamarles la atención”? Para muchos docentes, padres y familiares responsables en la interacción con menores de edad, esa “atención fugitiva” tan caracter

La distracción se convierte en un muro invisible que filtra el interés en los contenidos de estudio y en las normas a seguir, impidiendo que se den los anhelados procesos cognitivos más complejos de aprendizaje, memoria, planificación, gestión del tiempo y control del comportamiento. De forma menos evidente, se demuestra incluso que el manejo de la función ejecutiva de la atención tiene un efecto directo en la posibilidad de gestionar las emociones, controlar los impulsos agresivos y el nivel de general de bienestar y satisfacción vital, generando nuevos caminos neuronales que inhiben de forma consciente la actividad de las amígdalas cerebrales y el sistema límbico.

Sin un entrenamiento adecuado, nuestra atención tiende a centrarse en lo que falta y en lo que está por llegar, alimentando profundos sentimientos de insatisfacción, ansiedad y enfado, que llevan a instalarnos en una queja bloqueante.

Sin embargo, podemos reconocer de forma compasiva con nuestra propia frustración y sentimiento de incapacidad, que en nuestro currículum nadie nos enseñó a prestar atención de una manera reglada y consciente. Aprendimos a prestar atención a través de riñas y gritos, por lo que cuando tratamos de concentrarnos solemos hacerlo con esfuerzo y tensión, y eso es lo que acabamos transmitiendo en las frecuentes situaciones estresantes de conflicto que se dan en el contexto educativo.

“Muchos padres y profesores comentan que las prácticas destinadas a niños muy pequeños les han proporcionado una comprensión más clara de mindfulness que años de lectura de libros y clases dirigidas a adultos.” Susan K. Greenland (Programa Inner Kids)

La buena noticia es que nunca es tarde para aprender a mantener nuestro enfoque de atención con calma, y que además el camino propuesto no implica esfuerzo. Al aplicar mindfulness al contexto educativo hemos comprobado que el uso de juegos y dinámicas hacen que todo se aprenda mejor desde lo lúdico, y que sea incluso más sencillo para los adultos llegar a experimentar mindfulness como estado mental distendido y despierto, conectado con el entorno en lugar de ensimismado. Todo esto sin necesidad de mitificar ese estado de conciencia y sin necesidad de adoptar nuevas creencias ni cambiar nuestra forma de ser. Mindfulness nos lleva a vivir con mayor autenticidad, siendo más conscientes de nuestros propios límites, valores y potenciales.

Mindfulness aparece en estos tiempos como la herramienta definitiva para aprender a ejercitar la atención, como habilidad básica de la que dependen el resto de procesos cognitivos más complejos implicados en el aprendizaje de contenidos y el aprendizaje de habilidades sociales.

Una persona que ha aprendido a mantener su atención despierta se hace protagonista de sus procesos de aprendizaje, busca activamente aprendizajes significativos que convierten la teoría en conocimiento práctico, sabe discernir entre la información relevante y la que puede filtrarse y, lo que es más importante, acaba convirtiéndose en una persona “atenta”, detallista, predispuesta a mejorar su entorno a través de su participación consciente.

Una persona que ha aprendido a permanecer atenta se pregunta ¿En qué puedo mejorar y cómo puedo contribuir a mejorar esta situación? La aceptación de lo que hay, como actitud fundamental de mindfulness, lleva a dejar de esperar a que sean los otros los que actúen primero de forma correcta, promueve la proactividad. El objetivo principal de todo programa educativo debería dar lugar a adultos más conscientes, honestos y responsables, más libres a la hora de contribuir a su propio destino y proyecto vital.

Miguel Cámara

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *