PRÁCTICA

El bote de la calma

Suelo introducir mindfulness, tanto a los adolescentes como a los más pequeños, a través del bote de la calma. Un sencillo tarro para conservar legumbres, con un poco de purpurina flotando en el agua.

El remolino que forma la purpurina refleja bien su agitación interna, ya sea ansiedad, inquietud o cualquier otro tipo de malestar. Algo confuso que se mueve dentro, puede verse fuera. Atendiendo a la respiración, momento a momento, van observando como poco a poco se va posando. Los remolinos forman formas diferentes acompasadas con su respiración.

Al final, como su malestar, no es que haya desaparecido… pero queda en el fondo. Puede apreciarse la forma original que ha dejado… mientras algún pequeño copo de purpurina aún puede seguirse dando vueltas en círculo.

Pueden ver a través del agua del tarro. Una manera sencilla de comprender el concepto de «mente clara». Pueden percibir de manera menos subjetiva la realidad, y actuar de una manera menos reactiva.

Miguel Cámara

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