PRÁCTICA

La caja misteriosa

A los niños y adolescentes les encanta que saque una caja y les presente la tarea de adivinar qué hay dentro de ella. El juego consiste en que ellos tienen que hacerme preguntas concretas a las que yo respondo.

Lo que surge de manera natural es un ansia aprendida por dar con la respuesta correcta en el menor tiempo posible, algo que se entiende desde toda la programación cultural recibida al respecto.

Les aliento a que dejen a un lado la necesidad de saber qué hay, ya que se trata de saber convivir con la incertidumbre de tantas cosas que no sabemos.

Si atienden a cómo está su propia atención, pueden ver si se lo están tomando como un juego, y por tanto su curiosidad está despierta. Esta es una manera de experiementar directamente uno de los aspectos fundamentales de mindfulness: la capacidad de permanecer abiertos y curiosos.

Cuando lo hacen así se pueden permitir hacer preguntas supuestamente estúpidas… y que resultan ser certeras, o al menos descartan muchas posibles hipótesis con ellas. Aprenden a arriesgarse a fallar. Cuando la ansiedad gana terreno, llega el bloqueo. Se atoran y dejan de hacer respuestas.

Aunque al final terminan acertando lo que hay… nunca se podrían haber imaginado que tuviera la forma de lo que he escogido. La realidad siempre acaba superando a lo imaginado.

Miguel Cámara

 

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