Beneficios

Beneficios en contexto educativo

Los niños del s. XXI están acostumbrados a altos niveles de entretenimiento en forma de “distracción”, que refuerzan una atención pasivamente embotada. Para ellos, su tiempo de relajación se asocia a menudo a estar frente al TV o el ordenador. Las puertas virtuales a una ingente cantidad de información y estimulación permanecen siempre abiertas y saturadas.

Cuando nuestro sistema nervioso permanece en alerta, o cuando nos llenamos de pensamientos auto-críticos, nuestra memoria de trabajo funciona pobremente, nuestro sentido creativo no fluye y se reduce nuestra capacidad colaborativa.

Gracias a la práctica de mindfulness los estudiantes adquieren la capacidad de elegir a qué quieren atender. De esta manera, pueden concentrarse mejor, sentirse más asentados, y tener una mayor capacidad de notar su cuerpo, sentimientos y pensamientos (Greenland, 2010). Aprender a estar atentos y conscientes es también una base para el aprendizaje educativo (Siegel, 2007).

Mindfulness aumenta la concentración, y estudiantes que practican mindfulness son mejores al enfocarse y sostener la atención. También son mejores a la hora de relajarse voluntariamente, alcanzar decisiones apropiadas conectadas con conflictos y se sienten menos nerviosos al realizar exámenes (Napoli y cols., 2005).

Los programas de aprendizaje socioemocional en mindfulness pueden dar a los estudiantes mejores resultados con las asignaturas, mejor humor, aumentar su auto-confianza y aumentar la concentración, así como un mejor comportamiento social (Weissberg et al. 2011).

  • Un entrenamiento en 24 semanas con un grupo de niños de primer, segundo y tercer curso ha mejorado las tareas de atención, reduciendo los síntomas de TDAH, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (Napoli, Krech y Holley, 2005).
  • Un entrenamiento en mindfulness dirigido a estudiantes belgas probó que puede prevenir y reducir la depresión en adolescentes (Raes, Griffith, Van der Gucht, y Williams, 2013)
  • Un programa de reducción de estrés adaptado a adolescentes redujo los síntomas de ansiedad, depresión y malestar somático, e incrementó la autoestima y la calidad del sueño (Biegel, Warren, Brown, Shapiro y Schubert, 2009)
  • En centros penitenciarios juveniles, un estudio muestra una reducción significativa de la hostilidad y malestar emocional tras un entrenamiento en mindfulness (Sibinga y cols., 2011)
  • También se ha encontrado que el entrenamiento en mindfulness mejoró las puntuaciones en comprensión lectora, en la capacidad de la memoria de trabajo, reduciendo la ocurrencia de pensamientos distractores (Mrazek, Franklin, Tarchn Phillips, Baird y Schooler, 2013).

“Cuando estamos conscientes es como despertar de un sueño. De repente cuando escuchamos con oídos conscientes, escuchamos pequeños sonidos como el zumbido de las luces sobre nosotros o el sonido de la respiración de nuestro amigo al lado. Todos esos sonidos han estado ocurriendo todo el tiempo, pero estábamos tan “pillados” con nuestros pensamientos que no nos dimos cuenta”.

“Hay cantos maravillosos para oír, bellos pájaros pasando para ver, y alimentos deliciosos que saborear. Cuando abrimos nuestra conciencia atenta, podemos jugar al baloncesto o saltar a la comba con el enfoque y la agilidad de un atleta olímpico."

“Podemos aprender a estudiar para un examen o tocar un instrumento musical sin la distracción usual, y realizar las cosas de forma rápida y fácil”.

“La ciencia muestra que mindfulness realmente cambia nuestros cerebros de forma que somos menos reactivos y no nos metemos en tantos problemas. También nos ayuda a calmarnos cuando nos sentimos inquietos, y aprender a convivir con el malestar y la insatisfacción de la vida, lo cual puede aumentar nuestro nivel de bienestar”.